El etiquetado adhesivo está en pleno auge. La razón de esta escalada es muy sencilla; nos hayamos frente a un producto cien por ciento práctico, pues para su instalación ni siquiera tienes que contar con un elemento auxiliar que colabore, en por ejemplo colgarlo a una prenda de vestir

De este tipo de etiquetas podría decirse que son absolutamente rápidas al instalar y que una vez puestas sobre la superficie seleccionada, estarán allí el tiempo que se necesita, y que el empresario puede descansar tranquilo, pues ya no tendrá que preocuparse por informar constantemente al comprador y tal vez perder una venta, por no haber estado el momento justo , cuando ese cliente requería de la información; por el contrario, la tiene allí, al alcance de su vista y esta situación sin duda, acelera el proceso, y con ello, la venta.

Es que si eres empresario y eliges este formato de imprenta para identificar, como expertos, solo podemos decirte que has acertado, que desde el mismo momento en el que comiences a colocarlas una a una confirmarás que has hecho una inversión acorde a tus expectativas y que de ningún modo, tras haber tomado esta decisión tendrás perdidas (claro está, si cuentas con la colaboración de expertos en la materia).

Dentro de este sector, también existe una muy amplia competencia, inspirados en las nuevas formas de venta, creativos y diseñadores gráficos, promueven nuevos modelos y formatos cada uno a la medida del exigente público que los demande.

Es por ello, que en las mesas de trabajo de nuestro equipo siempre se debate en la misma cuestión, ¿Qué estilo de etiqueta adhesiva gusta más? La moderna o la vintage. A esta pregunta a día de hoy no tenemos una certera respuesta, solo podemos decir que, lo que otrora estaba tan sólo estaba destinado al mercado artesanal, ha saltado la talanquera hasta ubicarse en el mercado de manufactura, dando esa apariencia de producto de pueblo, hecho a mano, a la mermelada, la mantequilla, o la leche que suele adquirirse en super mercado de ciudad o en una grande superficie.

El todo es seducir, conquistar a este público, amante de lo tradicional, de lo de siempre, de aquellos productos nostálgicos que traen recuerdo del pasado pues su presentación inspira y recuerda otros tiempos, otros años y otras décadas. En definitiva lo vintage gusta, y cada vez a más gente, abriéndose posibilidades infinitas en el mercado.

En cuanto a lo moderno, este concepto siempre abstracto a nuestro modo de ver está permanentemente presente, a pesar que la modernidad puede definirse de muchas maneras y con distintos puntos de vista, siempre compite, nunca deja de estar de moda, un toque moderno podría ser un color, una tipo de letra, un diseño original e intransferible que identifique una marca y que bajo esta premisa venda por encima del estilo clásico y evocador del vintage.

Dos modos de apreciar el mercado, de llegar al comprador, de adaptarse a su gusto y de proyectar un estilo antiguo, moderno, que no pasara de moda.

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